Este recurso representa una silla de metal oxidada con reposabrazos integrados, presentada como un prop de mobiliario independiente. El modelo tiene una silueta simple y utilitaria, con asiento cuadrado plano, respaldo estrecho de listones, brazos tubulares curvos y patas metálicas delgadas unidas por travesaños para mayor estabilidad. El óxido visible, el desgaste y las zonas descascaradas le dan un aspecto envejecido muy convincente, ideal para escenas industriales, abandonadas, vintage o postapocalípticas. Se percibe como un asiento funcional más que decorativo, por lo que encaja bien en talleres, almacenes, interiores y composiciones cinematográficas. Su acabado deteriorado aporta realismo y valor narrativo, sugiriendo exposición prolongada, descuido o uso intensivo.